28.11.06

Tres Tristes Tijuas. I

Lo que más sobresale de su cara, lo que más llama la atención, es el labio leporino, que deja entrever unos dientes de color amarillo sirrosis. Su ropa, no es muy diferente a su fealdad. Es fea, sí, aunque no en la misma magnitud que el hombre mismo. Si, hay que reconocerlo, la apariencia del hombre es bastante desagradable.

Su actitud no se queda atrás, una de sus manos, se encuentra dentro de la bolsa de su pantalón y toca sus genitales con urgencia (y descaro), frente a los ojos de Doña Juana, le sonríe, provocando que su boca se deforme aun más y lanza una carcajada grotesca.

Se las imagina desnudas. Se le para.
Se toca por fuera del pantalón.
Saca su billetera y revisa.
Ya sólo trae 150.
Pero, le sobra...

Por eso a este hombre le gusta tanto la Revu, porque es UNA-VENIDA-BARATA...

2 Comments:

Blogger IGNACIO said...

También las hay de más caras jajaja, aunque en realidad tienes razón, el hombre por norma es aparentemente más dañimo a la vista.

4.12.06  
Blogger Todo sobre Psicología said...

Me encantó tu redacción, es como ver un video.

2.3.07  

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